Alimentación complementaria del bebé


comida bbEn general el mejor momento para que nuestro bebé comience con la alimentación complementaria (comida que no sea leche) son los 6 meses (a no ser que el pediatra nos recomiende otra cosa) ya que es el momento en el que son capaces de mantenerse más o menos sentados, coger cosas con la mano (comida) y llevárselas a la boca y el momento en el que seguro que no tienen el reflejo de extrusión, encargado de hacerles escupir todo aquello que entre en la boca y no sea leche. A los 6 meses aprovechamos su curiosidad, así probarán nuevos sabores, conocerán nuevas texturas y poco a poco se irán acostumbrando a la alimentación del resto de sus vidas

cocina para bbAlrededor del primer año de vida comienza la disminución de la velocidad de crecimiento, por esta causa, algunos niños dejan de comer a los nueve meses y otros esperan hasta el año y medio o los dos años. Lo cierto es que casi todos  los bebés pasan por etapas en las que rechazan ciertos alimentos o incluso cualquier tipo de comida, es decir que comen mal o no comen, esta situación puede prolongarse hasta alrededor de los 5 años.

Es evidente que esta situación nos preocupa mucho a los padres, que nos vemos impotentes ante el plato de comida. En estos casos podemos:

  • Ofrecer comidas de forma regular. Esto es mejor que dejar que el niño vaya “picando” todo el día, de hecho, debemos evitarlo.
  • Estableceremos unas rutinas y horarios.
  • Si es posible, comer al mismo tiempo que el niño, ya que así aprenderá de nosotros. squeasy snackers 5
  • Poner en el plato lo que el niño come, no llenarlo excesivamente esperando que se coma cantidades industriales. Los bebés comen en relación a su tamaño mucho más que los adultos, más vale que nos quedemos un poco cortos ya que siempre pueden pedir más cuando terminen.
  • Intentar que las comidas sean agradables, elaborando comidas vistosas y atractivas que “entren por los ojos” y sociables, comiendo en un sitio tranquilo y relajado, sin ver la tele (para evitar distracciones), usar platos y tazas de colores que les sean atractivos y no tener prisa aunque algunos bebés van un poco lentos, tampoco debemos dejar que se eternicen, una duración correcta sería alrededor de media hora.

Sin embargo debemos intentar comprenderlo:

  • Nunca debemos forzarlo para que coma, si gira la cabeza, empuja el plato, grita, escupe o mantiene la comida en la boca y se niega a tragar, significa que ha comido lo suficiente.
  • No debemos demostrar que estamos preocupados porque no come (aunque nos cueste trabajo) es aconsejable quitar la comida de la mesa sin hacer ningún comentario.
  • Es una buena idea que los niños utilicen los dedos para jugar con la comida aunque se ensucien.
  • Si el niño deja comer durante una comida, intentaremos animarle una vez más a tomar algo, MUNCHKIN-Snack-Catchersi tenemos éxito, le recompensaremos demostrándole que estos contentos, premiándole con un ¡qué bien!¡bien hecho! y sonriéndole, y ofreciéndole un premio como un paseo o un tiempo de juego especial juntos. NUNCA le daremos un premio alimentario.
  • Cuando el niño pasa una temporada y se muestra caprichoso con la comida o rechaza los alimentos, es mejor no ofrecerle alimentos nuevos. Debemos dejar que intente comer solo, proporcionándole trozos pequeños que pueda coger.

Debemos tener en cuenta que obligar no es la solución, tampoco gritar, castigar, sobornar, ni guardar la comida para la merienda o la cena. Cuanto más tranquilos estemos mejores resultados obtendremos.

bebé no come

Parte de: http://www.dodot.es/, http://www.guiainfantil.com/, http://www.bebesymas.com/.

Las luces de compañía


bebes-llorando-de-nocheEl miedo a la oscuridad se considera un temor evolutivo, una etapa normal dentro del desarrollo de los niños. De hecho, uno de cada tres niños de entre 3 y 5 años la teme. Esto no significa que no haya que hacer nada al respecto: se debe ayudar al niño a superarlo, con el fin de que la noche sea un momento de descanso y no derive en fobias más graves y en un drama para los padres.

Noukie's

Pincha encima de la imagen para conocer Noukie’s

Es recomendable dejar encendida una  luz muy tenue (luz de compañía) que casi no ilumine pero que sí deje algo de claridad en la habitación. Puede ser una lámpara o bien apliques que se colocan en la pared.

Las luces de compañía o muñecos con luz, emiten una suave luz tranquilizadora que conforta al bebé. Estas luces emiten un suave destello que ayudan al niño a no tener miedo pero a la vez le permiten dormirse. Podríamos decir que es una gran compañera de sueños.

Una habitación completamente a oscuras puede asustar a nuestro hijo. Para evitarlo, mientras aún sea muy pequeño, y que no tenga miedo cuando comience a dormir solo en su habitación, es recomendable usar este tipo de luces que se mantiene encendida por la noche y emite una iluminación tenue y relajante que le ayude a asociar oscuridad con relajación y tranquilidad de forma que sin molestarle, le ayude a dormir. Muchas se encienden y apagan según la luz ambiental, no se calientan y duran mucho tiempo sin necesidad de recambio. Algunas van acompañadas por mandos a distancia para que, sin necesidad de entrar a la habitación, puedan ser reguladas por los padres.

Otro uso muy práctico es que las mamás pueden dar el pecho a los bebés sin necesidad de encender la luz de la habitación, así no se espabilan.

Para los padres este tipo de luces son una excelente idea. Las personas que las han probado comentan que han sido para ellas un elemento de apoyo imprescindible para acabar con las pesadillas y los temores nocturnos de sus niños más mayores y la tranquilidad y el bienestar para sus niños más pequeños, por lo que, como veis,  es algo que se usa durante un largo período de tiempo.

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Una luz de compañía puede ser la diferencia entre un bebé o un niño llorando toda la noche y un bebé o un niño que duerma plácidamente.

Dejar una luz tenue no implica que los adultos enciendan la luz principal de la habitación del niño cuando se ponga a llorar. Si el pequeño se despierta asustado en mitad de la noche y llora o llama a los mayores, hay que tranquilizarle sin encender las luces.

La luz encendida alimentará el problema, pues ratificará la idea de que la oscuridad da miedo y que, por el contrario, la luz lo quita.