¿Se debe preparar el pecho para la lactancia antes de que nazca el bebé?


 La sensibilidad en los pechos es uno de los primeros síntomas del embarazo. Los cambios hormonales durante el embarazo producen un mayor flujo sanguíneo y cambios en los tejidos mamarios, lo cual puede hacer que se noten los pechos hinchados, doloridos, con hormigueo y más sensibles al tacto que de costumbre. Algunas mujeres describen esta sensación como una versión exagerada de lo que se siente en los pechos antes de menstruar.

¿Se debe preparar el pecho para la lactancia antes de que nazca el bebé?:

La lactancia es un acto instintivo y natural y, como tal, no requiere ningún tipo de preparación previatipos-de-pezones para que se pueda desarrollar con éxito. Los especialistas reconocen que no está demostrada la eficacia de ninguna de las intervenciones o maniobras que se suelen proponer ante la lactancia. La aplicación de masajes y cremas durante el embarazo y la exploración previa del pecho pueden ser incluso contraproducentes, tal y como se explica en este artículo. Por eso, la mejor preparación es siempre la información.

En algunos casos se “sugiere” a las futuras mamás que se exploren los pechos antes de dar a luz, con el fin de detectar posibles problemas que pudieran dificultar la lactancia (como la persistencia de pezones planos o invertidos), y así poder tratarlo con antelación. Sin embargo, la Guía de la Asociación Española de Pediatría afirma que los estudios clínicos demuestran que estas maniobras facilitadoras no son efectivas ” y no mejoran los resultados de la lactancia”. Incluso indica que “pueden acarrear efectos indeseables, como amenaza de parto prematuro“.

En resumen:

  • Los masajes en el pecho durante el embarazo pueden provocar la liberación de oxitocina e inducir al parto.
  • Las cremas o pomadas en los pezones no previenen la aparición de grietas: este problema se debe a una mala postura al amamantar.
  • Las medidas para tratar los pezones invertidos o planos durante el embarazo son ineficaces y pueden provocar falta de confianza en la embarazada.
  • Observar cómo dan el pecho otras mamás, así como recibir la información adecuada, es la mejor preparación para la lactancia.

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Las estrías en el embarazo


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Los cambios hormonales en el embarazo también afectan a la piel, por ello nos salen las estrías que pueden aparecer tanto en el pecho como en el vientre, piernas y glúteos.

Son pequeñas marcas que se producen cuando las fibras de colágeno y elastina de la dermis se rompen. Cuando la piel se estira, las fibras con menor elasticidad se rompen y dejan una pequeña cicatriz, una especie de línea hundida.

Seremos más propensas a que nos salgan estrías si:

  • Aumentamos mucho peso rápidamente.
  • Esperamos dos bebés o más.
  • Nuestro bebé es muy grande.
  • Tenemos exceso de líquido amniótico.

Según la pigmentación de la piel de la embarazada las vemos de un color u otro, así las mujeres de piel clara presentan estrías de color rosa, primero, después rojo y finalmente púrpura, en las mujeres de piel morena se oscurecen.

Suelen aparecer al final del tercer trimestre del embarazo cuando el útero ya ha crecido en proporción al tamaño del feto.

Son difíciles de prevenir pero si seguimos los siguientes pasos contribuiremos a ello:

  1. Es fundamental hidratar la piel dos veces al día para que conserve su elasticidad natural y esté preparada para resistir la distensión producida por el aumento de volumen corporal en el embarazo, para ello podemos utilizar cremas hidratantes específicas para el pecho y para el vientre que estimulen el crecimiento de las células y que además nos calmarán si sufrimos molestos picores. Es aconsejable aplicarlas desde el inicio del embarazo por la mañana y por la noche.
  2. Debemos beber mucha agua, al menos dos litros, al beber agua hidratamos la piel desde el interior y favorecemos su elasticidad. Además, beber agua es esencial para el buen funcionamiento de nuestro organismo.
  3. Realizar ejercicio regularmente. Mantenerse en forma durante el embarazo es muy importante para estar bien y, además, un buen tono muscular evita las microroturas de la piel.
  4. Evitemos la exposición al sol. Y en caso de hacerlo, debemos usar siempre un buen protector solar y, después, una loción aftersun muy hidratante.
  5. Masajear la piel, Los masajes circulares en las zonas conflictivas –pecho, caderas, tripa y muslos- al aplicar la crema antiestrías estimulan la circulación. Para fortalecer la piel también puedes darte suaves pellizquitos.
  6. Activar la circulación. La mejor forma de activar la circulación es tomar una ducha o baño con agua fría o semifría.
  7. Tener una alimentación sana y equilibrada, es muy importante tomar proteínas –carne y pescado- y alimentos ricos en vitamina A, E, C y en magnesio.
  8. Es importante que usemos un sujetador que se adapte al tamaño del pecho. Ayudará a la piel a enfrentarse a los grandes cambios de volumen de esta etapa.
  9. Usemos la crema antiestrías dos o tres meses después del parto, hasta que la piel vuelva a su estado natural. A veces, las estrías aparecen después de tener al bebé. Son importantes los masajes en pecho y el vientre, pues ayudan a reactivar la circulación.
  10. Es importantísimo NO FUMAR ya que el tabaco está completamente contraindicado durante el embarazo porque daña al bebé pero también la piel. Disminuye la producción de colágeno y elastina y, por lo tanto, favorece la aparición de estrías.

Lo bueno es que las estrías se notarán cada vez menos después de dar a luz. Pero si han pasado algunos meses y aún se notan demasiado, podemos consultar a un dermatólogo para recibir tratamiento, aunque la mayoría de ellos sólo han demostrado tener una eficacia moderada.

Durante el embarazo y lactancia no se recomienda someterse a ningún tipo de tratamiento cosmético. Lo único que se puede recibir son masajes de relajación en espalda y piernas, sin ningún tipo de aparato.

Una vez recuperadas de nuestro embarazo tenemos dos formas para optar a hacer desaparecer las estrías, que nos recomendará nuestro dermatólogo:

  1. La glicerina es altamente efectiva. Se trata de una crema pegajosa que ayuda a cicatrizar las zonas dañadas muy bien.
  2. El uso de crema de isotretinoina (normalmente conocida por el nombre comercial Retinol-A), o de ácido glicólico. No utilices los tratamientos con Retinol-A durante el embarazo, ya que no están recomendados para embarazadas ni para mujeres que dan el pecho.
  3. El tratamiento con láser. Existe cierta evidencia de que ese tipo de tratamiento puede estimular la producción de colágeno y ayudar a recuperar la elasticidad de la piel en estrías hundidas. También puede producir cambios en la pigmentación, para que las estrías se asemejen al color de tu piel.

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¿Qué es la mastitis?


lactanciaLa mastitis se da por una obstrucción de los conductos de la leche que produce la inflamación del pecho. Se puede producir por la contaminación bacteriana (Staphylococcus aureus) de alguna grieta en el pezón y la congestión de las glándulas mamarias, aunque no todas las mastitis son infecciosas, se calcula que afecta al 5% de las madres por lo que es uno de los problemas más frecuentes durante la lactancia.

Pueden ser clasificadas en mastitis puerperal si se produce pocos días o semanas después de dar a luz o  mastitis no-puerperal, cuando ocurre sin estar asociado a la lactancia.

Hablamos aquí de la mastitis puerperal. Durante las primeras semanas tras el parto, la fiebre puede ser un síntoma de mastitis. En el caso de una inflamación de la glándula mamaria, la mama afectada presenta un aspecto enrojecido, se encuentra más caliente de lo normal y, a menudo, se endurece. Las mujeres afectadas experimentan dolor y la mama se percibe tensa. En la mayoría de los casos la inflamación solo afecta a uno de los senos.

Las causas más habituales de la mastitis puerperal son:slide_15

  • Grietas o lesiones en el pezón
  • Uso de pezoneras o compresas que mantengan la humedad
  • Una mastitis no infecciosa
  • Problemas de salud general

La mayor parte pueden solucionarse con relativa facilidad. El tratamiento incluye:

  • Tomas frecuentes
  • Extracción de la leche que quede tras las tomas
  • Compresas de agua caliente
  • Reposo
  • Analgésicos (paracetamol)
  • Antibióticos. La mayoría de antibióticos, incluyendo los que pueden ser necesarios en el tratamiento de una mastitis, pasan a la leche en cantidades insignificantes y no contraindican la lactancia materna. Sin embargo, es imprescindible que estén recetados por el médico.

Con las siguientes recomendaciones puedes prevenir la inflamación de la glándula mamaria durante la lactancia:

  • Cuida la piel de los senos para evitar la sequedad.
  • Lava los senos solo con agua y deje que los restos de leche sobre los senos se copas recolectoras sequen.
  • Si incluso así se forman grietas, es recomendable utilizar copas recolectoras de leche (puedes conseguirlas en tiendas de puericultura)
  • Si además sufres laceraciones más profundas (rágades) aplica pomadas adecuadas (recetadas por tu médico)
  • Para prevenir la acumulación de leche, deberías amamantar regularmente a tu bebé. Si el lactante no vacía completamente el seno, extrae la leche restante con un saca leches (puedes conseguirlo en tiendas de puericultura) o manualmente.

Según la Asociación Española de Pediatría durante una mastitis, no solo no se debe dejar de amamantar, sino que amamantar con mas frecuencia forma parte del tratamiento. La leche del pecho afecto no le hace daño al niño, aunque haya infección.

Puedes congelar la leche extraída para dársela a tu bebé. Hay bolsas adecuadas para ello.

Parte de: Wikipedia, http://www.onmeda.es/, www.consumer.es

Lactancia materna


 

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Como todos sabemos, la leche materna es el mejor alimento para el lactante durante los primeros meses de vida ya que cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico, es considerada el método de referencia para la alimentación y crianza del lactante y el niño pequeño.

Emocionalmente establece un fuerte vínculo tanto a madre como a hijo así como una muy importante relación de apego seguro con su madre, ambos esenciales para un correcto desarrollo como persona independiente y segura.

La leche materna es mejor cualquier otro alimento (leche de fórmula artificial) para la nutrición y desarrollo del bebé durante los primeros meses de vida. Según estudios científicos, existe mayor riesgo de problemas de salud en los niños no alimentados con leche materna, entre los que cabe resaltar un mayor riesgo de muerte súbita del lactante y de muerte durante el primer año de vida, así como de padecer infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias y de que estas sean más graves y ocasionen ingresos hospitalarios. A largo plazo los niños no amamantados padecen con más frecuencia enfermedades como: dermatitis atópica, alergia, asma, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, Diabetes Mellitus, esclerosis múltiple y cáncer. Las niñas no amamantadas tienen mayor riesgo de cáncer de mama en la edad adulta. En las madres aumenta el riesgo de padecer hemorragia postparto, fractura de columna y de cadera en la edad postmenopáusica, cáncer de ovario, cáncer de útero, artritis reumatoide, enfermedad cardiovascular, hipertensión, ansiedad y depresión.

Generalmente los recién nacidos tienen una fase de unas dos horas, nada más nacer, en las que se encuentran muy despiertos y activos. En este periodo de tiempo, si el parto no ha sido medicado, la mayoría consigue realizar su primera toma al pecho espontáneamente durante el contacto piel-piel. Después pasan a una fase de sueño (letargo fisiológico, de “recuperación” del parto) que puede durar entre 8 y 12 horas. Durante esta fase no es conveniente forzar al bebé a comer, si se le mantiene en contacto piel con piel, el bebé volverá a tomar el pecho cuando lo necesite.

A partir del primer día de vida lo habitual es que el lactante mame frecuentemente, unas 8-12 veces al día o más y que las tomas sean irregulares y más frecuentes por la noche.

Pero algunos lactantes continúan muy adormilados, piden poco y maman menos de lo que necesitan. En estos casos conviene colocarlos en contacto piel con piel, lo que ayuda a que respondan al olor de la madre y mamen de forma espontánea. En ocasiones, puede ser necesario ayudarlos a despertarse desnudándolos y volviendo a vestirlos, dándoles un masaje rotatorio en la planta de los pies o una suave caricia en la espalda de abajo a arriba.

El principal estímulo para la producción de leche es la succión del niño y el vaciado del pecho, por ello, cuantas más veces mame más cantidad de leche se producirá.  La leche no se gasta, cuanta más toma el bebé, más produce la madre.

Es importante ofrecer el pecho a demanda, siempre que el bebé lo requiera y todo el tiempo que quiera. De esa manera estaremos seguros de que recibe todo lo que necesita, unas veces será alimento, otras calor, cariño o protección.  Los signos más precoces de hambre son el chupeteo, cabeceo, sacar la lengua, llevarse las manos a la boca, etc. este es el momento ideal para ponerlo a mamar. No es bueno esperar a que llore para ponerlo al pecho ya que el llanto es un signo tardío de hambre y no será fácil que se agarre al pecho hasta que se haya tranquilizado.

El recién nacido sano que mama adecuadamente y a demanda, no necesita otros líquidos diferentes a la leche materna. No es necesario ni recomendable ofrecerles agua o suero, salvo si hay indicación médica. Por eso, antes de darle “suplementos”  o cualquier otro alimento diferente de la leche materna es conveniente consultar con el pediatra.

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La mayoría de los problemas de lactancia se deben a problemas en  la técnica de lactancia, bien por una posición inadecuada, un agarre no correcto o una combinación de ambos.

Una buena técnica de lactancia evita la aparición de complicaciones como grietas y dolor,  vacía correctamente el pecho y permite una producción de leche adecuada para cada bebé.

De: Asociación Española de Pediatría (http://www.aeped.es/)

Los cólicos del lactante


 

Entre las causas de llanto en el niño menor de tres meses cabe destacar por su frecuencia los llamados cólicos del lactante (aproximadamente 3 ó 4 niños de cada 10 los padecen). Se presentan con irritabilidad sin una causa identificable, que pueden ser diarios, apareciendo sobre todo por las tardes (habitualmente entre las 6 y las 8 de la tarde). Es uno de sus peores males que pueden afectarle.

Suelen comenzar a partir de la segunda semana de vida, siendo raros antes de la primera semana. Típicamente desaparecen al tercer o cuarto mes de vida. Así que si el niño sigue llorando mucho a partir de esta edad, hay que pensar en otros motivos.

Es frecuente que el bebé encoja las piernas, se ponga rojo y llore desesperadamente. A veces se acompañan de distensión de la barriguita y emisión de gases por vía rectal. En ocasiones nos puede parecer que el bebé tiene hambre, pero no se calma con el alimento.

Las causas:

La causa exacta no se conoce, aunque se han propuesto varias teorías.

La propia inmadurez del intestino parece constituir la causa más importante. En estos bebés hay una motilidad intestinal aumentada. Esta inmadurez dificulta el tránsito intestinal favoreciendo la acumulación de estos gases. Los nervios hacen que aumenten, sobre todo cuando se alimentan, esto hace que sufran un episodio de llantos de hasta dos horas de duración.

Si nuestro bebé sufre exceso de gases, necesitamos conocer la causa, para ello debemos visitar al especialista. Hay algunas formas de prevenirlos:

– Por ejemplo, en las tomas es normal que trague aire, pero debemos procurar que sea el menos posible, para ello es recomendable darle el pecho o biberón tranquilamente, sin nervios y si no quiere, no forzarle.

Si toma biberón debemos procurar mantener el recipiente en posición vertical para que no entre aire en la tetina, hay tetinas que evitan esta entrada de aire por lo que debemos asegurarnos de que tengan el agujero del tamaño adecuado en cada toma. Si fuera demasiado grande, saldría demasiada leche y el bebé podría atragantarse, y si es demasiado pequeña, tendrá que esforzarse más al succionar y tragará más aire.

Una vez que nuestro bebé ha terminado la toma, conviene que eructe y le debemos ayudar, pero hay que tener en cuenta, que si el bebé es propenso a los gases, debemos provocar el eructo en mitad de la toma y al finalizar.

Aunque en el caso de que nuestro bebé sufra gases, debemos intentar calmarle el dolor, ya que no existe medicamento que le podamos proporcionar que sea efectivo, y en general se recomienda no utilizarlos.


– Existe otra forma de prevención, la cadera abierta y las piernas flexionadas, facilitan la expulsión de gases. La colocación de piernas abiertas y en alto es sin duda una posición fantástica para el bebé, siempre y cuando no tenga que mantenerse en equilibrio por si mismo, ya que esto supone una tensión sobre los músculos del abdomen que, al no estar relajados dificultan la salida de aire acumulado.

El apoyo de las piernas sobre el Rulo Antideslizante de S.E.D.A. Confort ® le ayuda a estar en la postura más idónea para él -piernas en alto y abiertas- sin necesidad de mantenerse en equilibrio. Esta pieza permitirá que el niño se coloque de la manera que él necesita con comodidad y sin esfuerzo; solo así el abdomen permanecerá relajado y la expulsión de los gases se hará de manera más sencilla y constante.

S.E.D.A. Confort ® proporciona además una postura más cómoda para el bebé gracias a la Cuña de Apoyo Anatómico Cervical y a las Cuñas Laterales Anti-rotación. De esta manera, además de permanecer con las piernas abiertas, garantizamos que la elevación de las mismas no se produzca por encima de la cabeza, sino a la misma altura de ésta, garantizando que la circulación de la sangre sea en todo momento la adecuada.

La acumulación excesiva de gases se presenta de manera generalizada en todos los lactantes, no obstante, esto no es sinónimo del tan temido Cólico del Lactante, aunque, según los expertos, es uno de los motivos por los que puede llegar a producirse.

Las mejores posturas para expulsar los gases:

Las técnicas favoritas de los recién nacidos son:

  • Ponerle erguido sobre el pecho con su cabecita en nuestro hombro.
  • Sentarle en las rodillas de espaldas a nosotros, con palma de nuestra mano en su pecho y los dedos en su barbilla.
  • Sentarle de lado en el regazo, mientras cogemos sus puños con una mano y ponemos la otra mano en su espalda.
  • Boca abajo sobre nuestro regazo, procurando que su cabeza quede más alta que el pecho. También podemos ponerle a horcajadas sobre un brazo, colocando nuestra mano en su tripa.
  • En todas las opciones podemos hacerle un masaje o darle unas palmadas suaves en la espalda. Además, cuando lo cogemos en brazos es conveniente poner una toalla en el hombro para que no nos manche la ropa, ya que con los gases el bebé suele echar una bocanada de leche.
  • Realizar masajes abdominales o movimientos tipo pedaleo de bicicleta pueden hacerle expulsar gases tanto por la boca como por el ano, es mejor realizarlos al menos un par de veces al día, de tal forma que se ayude al bebé a expulsarlos (por la boca o por el ano) continuamente y evitar que se conviertan en algo doloroso.

Qué no hacer:

Estas son algunas medidas bastante comunes y que no debemos adoptar nunca con nuestro pequeño:

  • Ofrecerle el pecho. En plena crisis es normal que el bebé se agarre al pezón para intentar calmar su dolor, pero como está muy nervioso, lo único que conseguirá será tragar más aire y que la tripa le duela aún más.
  • Darle anís estrellado. Existen numerosos estudios médicos que relacionan la utilización de este tipo de anís con casos de intoxicación en bebés.
  • Ponerle una sonda. Esta técnica resulta muy eficaz para ayudar al niño a expulsar los gases cuando la lleva a cabo un profesional, pero si no, es muy fácil causar una lesión al pequeño. Así que tenlo presente y no lo hagas nunca por tu cuenta.

Aunque es difícil mantener la tranquilidad cuando un bebé no para de llorar, está comprobado que si los papás se dejan llevar por los nervios ante los lloros continuos de su pequeño, éste se contagia de su angustia y llora más. Por el contrario, si los padres se mantienen serenos, el niño se relaja, lo que le ayuda a tolerar mejor sus molestias.

Ante una crisis, respira hondo y consuélate pensando que no está enfermo y que en cuanto su organismo madure, los cólicos desaparecerán como por arte de magia.