Música y embarazo


     Un estudio realizado por el Colegio de obstetras de Perú reveló que la música ayuda a la mujer a superar sus miedos durante los 9 meses de gestación y que incluso puede enriquecer el desarrollo físico, emocional e intelectual del bebé.

    El momento en la vida de una persona en que su cerebro está en pleno desarrollo coincide con la segunda mitad de su gestación. Estimularlo correctamente en ese momento supone una gran ventaja de cara a su futuro, ya que permite actuar sobre la formación de su estructura neuronal justo cuando es más moldeable.

    Toda estimulación se lleva a cabo a través de los sentidos, y un bebé en el vientre materno no es capaz de ver, no puede ser tocado, y apenas si percibe gustos y olores. Pero a partir del cuarto o quinto mes de gestación ya es capaz de oír sonidos.

    El oído es pues, el sentido sobre el que se puede llevar a cabo la estimulación prenatal (esto es, el conjunto de acciones realizadas durante la gestación que proporcionarán al niño las experiencias que éste necesita para potenciar sus capacidades y habilidades), y en él se basa precisamente este tipo de estimulación. El aparato auditivo se termina de desarrollar aproximadamente al tercer mes y medio, a partir de ese momento comienza a captar los sonidos intrauterinos y entre el cuarto y quinto mes se encontrará apto para captar sonidos del exterior, a partir de esta etapa ya puede ser estimulado por los diferentes sonidos. Pero los sonidos dentro del útero son diferentes a como los podemos oír nosotros, puesto que se encuentran atenuados por el liquido amniótico y antes de llegar al feto deben atravesar la pared abdominal de la madre.

     Se ha podido observar que ante la música los bebés responden, a través del cambio en el ritmo cardíaco, cambios en los patrones de respiración, movimientos de cabeza, tronco, ojos, brazos y piernas, gestos en sus expresiones faciales. Todas estas reacciones, aún antes de nacer y durante la primera infancia, llevan a concluir que el bebé desde el vientre materno empieza a aprender, puesto que el aprendizaje empieza cuando se distingue alguna actividad física, emocional o intelectual. Estas reacciones también dependerán del tipo de sonido y su intensidad, si hay un ruido violento, se sobresaltan al igual que un adulto lo haría, experimentando diferentes sensaciones.

     Los primeros sonidos que escucha el bebé son los intrauterinos, los que por naturaleza provee la madre: los latidos de su corazón, sus ruidos respiratorios e intestinales, su voz; es de allí donde proviene esa tranquilidad que nos induce los sonidos rítmicos del oleaje marino o el tambor grave y lento que mimetizan los sonidos respiratorios y cardíacos escuchados en el útero. Por eso es que es tan importante hablarle al bebé, durante la etapa de embarazo, por naturaleza el niño reconocerá la voz de la madre luego de nacer y se sentirá más tranquilo y seguro, ya que la habrá sentido durante todo el periodo prenatal y por eso es también importante que el padre lo haga. Las voces de ambos y la música que escogemos para estimular quedarán en la memoria del bebé como aquellas experiencias placenteras, llenas de cariño y afecto o lo contrario, si es que han sido asociadas a momentos de tristeza o displacer.

     Escuchar música clásica durante el embarazo, por lo tanto, es bueno para el bebé. Con la música fortalecemos el vinculo de la madre con el bebe, promovemos su bienestar, concentración, memoria, lenguaje gusto por la música, estimulamos su cerebro en el momento más importante de su vida.

     Según informes de la doctora Alexandra Lamont, de la Universidad de Leicester, los bebés, durante el primer año de vida, pueden recordar y preferir la música que oyeron durante su gestación. Probablemente, señala la especialista, desarrollan una sensación de “familiaridad” con esta música.

     Antes de nacer, los bebes parecen preferir la música suave, melódica y a la vez compleja como la de Mozart, Vivaldi o Bach, rechazando la música estridente como el rock pesado.

Gordon Shaw, neurobiólogo de la Universidad Irvine en California, dijo:

“Al escuchar música clásica, los niños se estimulan, ejercitan neuronas corticales y fortalecen los circuitos usados para las matemáticas. La música estimula los patrones cerebrales inherentes y refuerza las tareas de razonamiento complejo”.

     El feto distingue mejor los sonidos de frecuencia alta, como la voz materna, y discrimina los de frecuencia baja, como los fluidos corporales. En cuanto a instrumentos musicales, los que mejor percibe son los de cuerda: guitarras y violines. Por ejemplo, el sonido del arpa no provoca vibración a través del líquido; sin embargo, el bebé en el útero puede oír su sonido y la mamá puede relajarse, ya que tiene la virtud de armonizar, tranquilizarla. Pero si de verdad quieres asegurarte de que está oyendo la música, ponle una melodía donde suene un violonchelo; el abdomen de la madre hará de caja de resonancia y la vibración será mayor que con el resto de instrumentos de cuerda.

    Se ha observado que a partir del primer año de edad los niños tienen mayor preferencia por la música viva y rápida como “Las cuatro estaciones” de Vivaldi, por ejemplo.

     Actualmente se está evaluando en qué medida esta estimulación prenatal que reciben mediante la música, sirve para desarrollar sus capacidades intelectuales o habilidades musicales a largo plazo.

     Según el doctor Martínez, la música debe ser suave y sin grandes variaciones de volumen ni de ritmos:

“La música clásica y en especial el piano, son muy útiles para relajarse. También es adecuada la específica para relajación que incluye sonidos naturales como el de las olas”.

      Según estudios, el bebé que escuchó música de manera ordenada y secuencial durante la gestación, recibe mejor la lactancia materna y sus otros alimentos, duerme más y llora menos, ya que crea vínculos afectivos con su madre a través de la música.

¿Cómo escuchar la música?

    Túmbate en la cama o en el sofá, relájate y elige tu CD favorito. Cierra los ojos y acaríciate el vientre con suavidad. Esa es la mejor manera de que el feto asocie la música con un estado de paz y tranquilidad.

    No es necesario que pongas la música alta, ya que el feto es capaz de percibir vibraciones muy leves. Lo importante es que no haya mucho ruido en la habitación, para que se centre en la melodía; de vez en cuando, apoya los auriculares sobre tu vientre y tararea las canciones.

    Y, si te acabas de quedar embarazada o aún no has llegado a las 20 semanas, es recomendable hacer una selección de las canciones que le vas a poner a tu hijo a partir del quinto mes de gestación. Guárdalas en un CD y, después del parto, pónselo de nuevo. Al escucharlas, el bebé recordará la harmonía que reinaba en el interior de su mamá, se tranquilizará y le ayudará a dormir mejor.

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